Mostrando entradas con la etiqueta crónica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crónica. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de mayo de 2008

Jóvenes plumas




Dos promesas de las letras, convocadas por la Sub Gerencia de Educación y Cultura de la Municipalidad de Lima, para participar en el I Encuentro de Literatura Joven, nos acercan al mundo de aquellos que persiguen la palabra precisa.

Por Roberto Ramírez (*)

Ya estaba ubicado, puntual, en una de las primeras mesas del Queirolo. Mientras los demás parroquianos buscaban en algún lúpulo aplacar el incendio inextinguible de sus gargantas, él pedía un café.

Arturo Valverde publicó a los 19 años “Haciendo cuentos”, libro prologado por el autor de “La revolución constructiva del aprismo. Teoría y práctica de la modernidad” (2008); es decir, por el actual presidente de la República.

De niño se involucró con la música clásica y siempre estuvo sentado en primera fila, en cuanto curso sus padres lo inscribieron. “Desde chiquito me inculcaron el arte y la lectura”, indica mientras el mozo se acerca con la taza humeante.

Fue arquero suplente del Alianza Lima y compañero de Jefferson “la foquita” Farfán. De no ser por la literatura hoy, a sus 23 años, sería el guardameta blanquiazul. Esa experiencia, dice, le permitió analizar en la praxis, los movimientos aerodinámicos de esos seres que se impulsan midiendo el espacio, la fuerza y la velocidad, para impedir que la pelota entre al arco.

De no ser por la literatura, imagino, pudo haber sido un gran tenor y casarse en la parroquia de su barrio. Tres de azúcar. De no ser por la literatura hoy no estaría en busca de la palabra precisa.

Milagros Martínez, joven poetisa de 26 años, no pudo venir al Queirolo. Ella ganó los juegos florales de la universidad Ricardo Palma cuando tenía 22 años. Le dieron 1,500 soles. “La sensación de ganar dinero escribiendo poesía, fue extraña”, dijo en otro momento.

También se le otorgó el primer puesto en un certamen que organizó la Norbert Wienner. Cuando obtuvo el tercer lugar en los juegos florales de la San Martín de Porres, Milagros decidió que no se presentaría nunca más a otro concurso.

Arturo participó en varios concursos literarios y según manifiesta, siempre estuvo entre los finalistas. Es diligente y empeñoso. Adelantado. A los once años, cuando los demás púberes suelen volar cometa, él comenta que leía a Manuel González Prada.

“Yo jugaba a los ocho años con gente de veinte años. Yo conversaba a los ocho con hombres de cincuenta años”. (…) Yo a veces sueño que estoy conversando con Balzac o con González Prada, yo no sueño que le pido el teléfono a una chica”.

Comenta que en el trayecto de la custer que lo lleva de su centro de estudios a su casa aprovecha para leer. Así el carro vaya repleto y él vaya parado. Libro y boleto en mano. No importa. Al fondo hay sitio. “Se dice que con la modernidad la gente vive más apurada, entonces cada minuto que pasa, tú tienes que aprovechar el tiempo”, recomienda Arturo.

“No hay tiempo – dice Milagros- para hacer todo lo que quisiéramos o bebiéramos hacer”. Está a punto de publicar “Síndrome de Estocolmo”, libro que le tomó casi ocho años terminarlo. “Tenía dos alternativas, escribirlo o volverme loca”.

Ella tenía miedo de la noche/ por eso raspaba la pared/ por eso le mentía al tiempo/ por eso cada noche atrasaba los relojes/ y esperaba…/ llorándole a la sombra de un poema/ que la eternidad no llegue.

Tenía miedo es el nombre de este poema que Milagros escribió luego de participar en el taller de poesía de San Marcos. Allí, recuerda, se hizo una antología llamada “La movida del 2000”, pero a ella nunca le gustó ese nombre.

“No me gusta que clasifiquen a los poetas. Poetas sociales, poetas puros, eso, desde mi punto de vista, es absurdo. Un poeta puede escribir un poema en que refleje su posición política, a la noche siguiente sobre el objeto de su amor, y horas más tarde escribir sobre la poesía misma”.

Ella dice que los medios no le dan mucha cabida a la literatura y mucho menos a la poesía. “Esto no se le hace a un poeta”, diría, etéreo, en otras circunstancias, el vate y cantante, Hernán Condori (1)

Los problemas de difusión los conoce también Arturo, pues luego de publicar su libro, financiado con el esfuerzo de su padre, tuvo que buscar él mismo que los medios reseñaran su obra.

“Salió una pequeña entrevista con Iván Thays, también en CPN y en Radio María”, indica el precoz lector de González Prada, dándole otro sorbo a su café.

Él no usa computadora, porque no siente que está escribiendo cuando no tiene lápiz y papel. Ella tampoco escribe poesía en la PC. Él lee a los clásicos; la adolescencia de ella fue marcada por los malditos. Él se nutre de Fran Zappa y del jazz para darle musicalidad a sus cuentos. Ella escucha a Sabina, Serrat y Milanés. Él aprecia la ópera. A ella le fascina Javiera y los imposibles.

Él y ella –ambos jóvenes talentosos- participarán en el I Encuentro de Literatura organizado por la comuna limeña. Allí, podrán pedir la liberación de las palabras y exigir una mayor difusión de la obra de los que usan el lenguaje con una significación mágica.
Allí, es probable, alguien querrá gritar, efusivo, aquella frase implacable y suspicazmente recordada por la funeraria Merino: "¡Los viejos a la tumba; los jóvenes a la obra!, de Manuel González Prada. Viene el mozo, entrega la cuenta.

(*) rramírez.roberto@gmail.com
Suplemento Variedades 21-04-08




(1) NR. Hernán Condori vocalista del fenecido grupo “Los Mojarras”, conocido también como Cachuca, protagonizó en el año 2005, un confuso incidente con una vendedora de caldo de gallina en el populoso distrito de El Agustino. Se le diagnosticó traumatismo encéfalocraneano. Aquel día Condori se proclamó ante las cámaras de televisión, como poeta. A esa misma hora en el jirón Quilca alguien declamaba Los Heraldos Negros, del inconfundible vate peruano César Vallejo.

Babosos pero sabrosos





Pese a su insoportable lentitud, el caracol viene dando apresurados pasos en el vasto campo de la gastronomía. Connotados científicos del país analizaron su carne y concluyeron, previa degustación, que un plato de arroz con caracol es mucho más nutritivo que uno de arroz con pollo. Tiembla pío chicken.




TEXTO ROBERTO RAMÍREZ

La próxima vez que usted, voraz lector, mire con indiferencia el parsimonioso paso de un imperturbable caracol a través de su jardín, deberá recapacitar ante tan apática actitud. Piense que podría tratarse de su almuerzo. La solución a sus preocupaciones gastronómicas. Su cena trasladándose frente a sus propias narices a 0.05 kilómetros por hora.

De ello se dio cuenta Robert Palomino de la Gala, profesor principal de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), que junto a otros destacados profesionales de las escuelas de Medicina y Nutrición de esa casa de estudios, y en colaboración con la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), realizó sesudas investigaciones sobre la composición química de la carne de este pegajoso ser, que esconde, dentro de esa concha, mucha sustancia por deglutir.

Se tuvo como fin –manifiesta el catedrático– determinar el porcentaje de grasas, carbohidratos, proteínas, aminoácidos y minerales. Para esto se prepararon cinco platos con carne de caracol, con el fin de compararlos con similares potajes a base de pollo.

Se dieron a probar a niños en edad preescolar, y ellos la aceptaron en un 92.5%. Los resultados de la investigación dan cuenta, además, que esta carne tiene 0.7% de grasa, (ideal para hacer dieta) 12% de proteínas y 383 kilocalorías por cada gramo del Helix aspersa, que es el nombre científico del ovíparo animal.

Es decir, un plato de arroz con caracol resultó definitivamente más nutritivo que uno de arroz con pollo. Ello es un factor sumamente importante, sobre todo si se tiene en cuenta que la desnutrición crónica en la niñez aumenta la vulnerabilidad en la adultez de contraer males cardíacos, infartos, diabetes y posiblemente también obesidad.

A nuestros científicos les tomó no poca digestión arribar a estas conclusiones, pues en aras de la rigurosa investigación probaron todo: la carapulca, los tallarines, el seco, el arroz y el estofado que se prepararon con la resignación del inexpresivo caracol.

"Su sabor es una mezcla de carne de pollo y res, tiene un gusto especial, no es una cosa repelente, al contrario es sabrosa", dice Palomino de la Gala. Agrega que aún no han comparado el Helix aspersa con la carne de res y la de pescado; por eso, continuarán estas importantes investigaciones en una segunda etapa.

Para estas indagaciones genéticas se requiere de la disponibilidad de un buen número de especímenes babosos y arrastrados, que en el país, valgan verdades, abundan.




COMPOSICIÓN PROTEÍNICA


¡Caracoles! La expresión de sorpresa pudo ser exclamada por alguno de los científicos al descubrir nada menos que dieciséis aminoácidos en la composición proteínica de la carne del molusco. Un aminoácido, hay que indicar, es una biomolécula orgánica (existen veinte aminoácidos distintos componiendo las proteínas).

Al confrontar la cantidad de proteínas de la carne de caracol versus la carne del ave, se dieron resultados realmente asombrosos.
Por ejemplo, en el estofado de caracol se obtuvo un cómputo aminoacídico de 71%, frente al 35% del estofado de pollo. En el arroz con caracol se encontró 77%, frente a un 34% del arroz con pollo. Esta diferencia también se nota entre el 70% del seco de caracol y el 29% de su similar de pollo; el 73% de los tallarines de caracol y el 25% de su af ín de pollo; y el 74% de la carapulca de caracol frente a un 35% de carapulca a base de esta ave de corral. Según la investigación, la carne de pollo carece de la arginina e histidina, aminoácidos importantes en el crecimiento de los niños que el caracol sí posee.

Estos estudios –hay que destacar– merecieron el segundo puesto de un concurso de trabajos de investigación realizado entre todas las facultades de la Decana de América.

Se sabe que los investigadores prevén analizar otros platos, como la sopa de caracol que, consumida en Honduras, inclusive inspiró en 1991 la producción de un viscoso tema musical, mezcla de merengue y calipso ("Watanegui consup, Iupipati Iupipati"), propulsor del ritmo punta.

Con el financiamiento de la fundación Kellogs, la Universidad Agraria auspició también un programa de capacitación a criadores de caracol en la zona de Quebrada Verde (Lima-Perú), que tuvo como fin, elevar el nivel socioeconómico de la población, dándole un valor agregado a la carne de caracol, por medio de la elaboración de diferentes productos cárnicos, tales como: salchicha huachana, hot dog, paté, pastel de caracol, chorizo y nuggets.

Pero hay gente que, pese a no haber probado, hace gestos tipo postsucción de limón, cuando oye hablar de introducir el caracol en la olla.

Ignoran que estos animalitos de 25 miligramos de peso, de hábitos crepusculares, hermafroditas y de hasta 8 centímetros de largo pueden proporcionarnos, con solo cien gramos de su carne (por plato), toda una delicia culinaria.

No hay duda, donde los quisquillosos ven babosadas, los investigadores ven ciencia. El cronista, su menú.

"ARRASTRE" POPULAR
Algún día no tan lejano, en algún poblado barrio de nuestra cosmopolita ciudad, se realizará una gran caracolada bailable, amenizada por un potente equipo estereofónico.

Palomino de la Gala piensa que es posible la popularización del caracol y añade que es cuestión de un cambio en la cultura de nuestra gente, instruida y acostumbrada a engullir bípedos, con papas y ensaladas, en todas sus variantes. "En otras culturas comen hígado de perro, gusanos, lombrices, víboras, alacranes.
En nuestro caso, si se supiera que el consumo de esta carne eleva el nivel de nutrición de los niños, el panorama cambiaría".

Por eso, indica, es menester difundir las bondades de estos invertebrados que poseen no solo proteínas, sino también minerales, carbohidratos y vitaminas.

Además, es un producto gastronómico conocido en Europa, siendo Francia –con sus escargots– su principal consumidor.

Por ello se señala, desde la Universidad Agraria, que en nuestro medio se empiezan a abrir los espacios de oportunidad, ya que la producción actual de estos moluscos aún es insuficiente para atender la demanda de los mercados extranjeros como Estados Unidos, Europa y Asia (la helicicultura o cría de caracoles ofrece importantes posibilidades para la comercialización de esta carne).

Además de eso, resulta una opción muy importante aprender a aprovechar las características nutritivas que este molusco nos presenta, mediante la elaboración de una infinidad de productos.
Palomino de la Gala manifiesta que la importancia de estos quehaceres científicos redunda también en el aspecto económico, sobre todo en el sustancioso ahorro que se generaría en el bolsillo de la población. Hay que tener en cuenta que estos moluscos son frugales en su alimentación.

Solo basta mirar los daños causados por ellos en jardines y huertos para deducir qué alimentos son los que más le gustan, (vegetales frescos, frutas y mucho pasto).

Los pollos, en cambio, tienen una alimentación más balanceada y por ende, más costosa. Palomino de la Gala, cuyo trabajo amerita mayor reconocimiento, concuerda en que estamos ad portas de una revolución en nuestra variada gastronomía.

"Es una propuesta para nuevas pautas de alimentación para el siglo XXI. Hay un buen consumo a nivel internacional, y esta tendencia, en algún momento llegará aquí", indica.

En el Perú, el caracol de tierra es más conocido por los beneficios cosméticos de su baba que por algún antojo que éste produzca a la hora del almuerzo.

Sin embargo, se espera que la difusión mediática pueda permitir que algún día podamos asistir a una actividad socioeconómica bailable en donde, aparte de un surtido bar, encontremos al molusco bien aderezado en un plato extendido. Eso sí, tarjeta aceptada, tarjeta pagada.



Lima 07 de abril de 2008
Suplemento Variedades, Diario El Peruano

jueves, 14 de febrero de 2008

La firma de Pizarro




El Acta de Fundación de Lima, se encuentra celosamente resguardada en el Archivo Histórico de la Municipalidad de Lima. Este documento representa una verdadera joya para la historiografía de Lima. Para hallarlo era necesario sumergirnos en el sótano de nuestro pasado.

Por Roberto Ramírez A. (*)

La rúbrica de Francisco Pizarro es un par de trazos ondulantes, verticales e históricos. Son como sinuosos garabatos que llevan en medio el nombre del conquistador.

Su autógrafa de puño y letra, estampada en el Acta de Fundación de Lima, fechada el lunes xviij del mes de henero de el dicho año (1535), se puede apreciar a pesar de sus cuatrocientos setenta y tres años de antigüedad.

Es en el sótano de la Municipalidad de Lima donde están guardados estos valiosos documentos. Hay una inmensa puerta de acero, parecida a las que resguardan las bóvedas de los bancos, que nos separa de la historia.

Se abre lentamente, nos quedamos fuera unos instantes, porque el fuerte olor del papel guardado por siglos, puede causarnos, dicen, el mismo efecto que varias copas de Pisco Sour.

“Es recomendable entrar con mascarillas”, nos comenta un amable y atento trabajador de la municipalidad.

La preservación de estos originales es asombrosa, verlos nos remonta por un segundo a aquella época en que Lima, era un valle, un huerto florido, un frondoso bosque de árboles ornamentales y frutales. Un vergel del siglo XVI.

Además de la firma del conquistador están las rúbricas de Alonso Riquelme, García de Salcedo y Rodrigo de Mazuelas.

El acta de fundación está incólume en el folio 23 de este Primer Tomo de los Libros de los Cabildos. El vergel y el inmenso valle perduran en las nostálgicas crónicas de antaño.

¿SABÍA O NO FIRMAR?

Al observar la autógrafa de Pizarro es imposible no recordar las contradictorias opiniones que existen sobre si el español supo o no escribir.

Hay cronistas que dicen que Pizarro sólo sabía hacer las dos rúbricas, y que en medio de ellas, su secretario era el que ponía estas palabras: El marqués Francisco Pizarro o Francisco Pizarro, o a veces solo Fran Pizarro.

“Los documentos que de Pizarro he visto en la biblioteca de Lima, sección de manuscritos, tienen todos, las dos rúbricas. En unos se lee Franx.º Piçarro, y en muy pocos El marqués. En el Archivo Nacional y en el del Cabildo existen también varios de estos autógrafos”, relata don Ricardo Palma.

Palma agrega que “en el Archivo general de Indias, hay varias cartas en las que, como en otros documentos, se reconoce, hasta por el menos entendido en paleografía; que la letra de la firma es, a veces, de la misma mano del pendolista o amanuense que escribió el cuerpo del documento”.

En el sótano, aparte de la sensación de inmersión, hay mucha más documentación archivada en 49 volúmenes de Libros de Cabildos y Libros de Cédulas y Provisiones (31 Libros en 34 volúmenes).

¿Qué pasaría si todo esto se llegara a perder?, me pregunto mentalmente mientras reviso el archivo. Son siglos de la más sabrosa y detallada información sobre nuestra ciudad, sobre el Perú y sobre América desde la llegada de los españoles hasta la Independencia.

El Libro I contiene actas de cabildos realizados desde 1534 hasta 1539. Luego hay otro libro con actas fechadas entre 1544 y 1546.

¿Qué pasó con las actas de 1540 hasta 1543?. Desaparecieron envueltas en un halo de misterio. Se dice, no sin cierta truculencia, que corresponde al momento en que Pizarro fue asesinado y que probablemente por cuestiones políticas los partidarios de Almagro el Mozo, habrían optado por desaparecerlas.

Seguimos revisando este Primer Tomo y también vemos el documento del Cabildo celebrado en Jauja el 29 de noviembre de 1534, que antecedente de la fundación de Lima.

Como se sabe, la ciudad de Jauja, ubicada en la serranía, fue hasta octubre de 1533 la sede oficial de gobierno. (Sangallán, pueblo cercano a Pisco, también fue considerado candidato a capital)

Pero, Xauxa, en medio de las quebradas de la Cordillera de los Andes, era considerada una desventaja estratégica para enfrentar a los indígenas o para rechazar un sorpresivo desembarco “invasor” en la lejana costa.

Pizarro optó entonces por trasladar la capital a un lugar más asequible y próximo al mar.

Dicen los cronistas que Pizarro vio en el valle del Rímac, un enorme huerto florido, un frondoso bosque que parecía un vergel hecho ciudad.

DOCUMENTO PERDIDO

Revisando algunos textos de la etapa de la República, nos enteramos que tras el derrocamiento del general Manuel Ignacio de Vivanco, se produjo la misteriosa desaparición del Libro Primero que se encontraba en palacio de Gobierno.

Años después al notarse su desaparición corrió el chisme de que el general lo había obsequiado al Museo Británico.

Pero el historiador Enrique Torres Saldamando, informó luego, que Vivanco había guardado el libro para evitar que se pierda en medio de la crisis que se vivía, pensando en entregarlo después a la Municipalidad. Sin embargo, la muerte, sorpresiva a veces, inesperada siempre, no lo permitió.

Los bienes del general pasaron a poder de su hijo Reinaldo de Vivanco que murió defendiendo Lima de la invasión chilena en 1881, sin saber que poseía esta invalorable joya. Su viuda Doña Domitila de Olavegoya, adolorida por la pérdida de su esposo, decide recluirse en un convento.

En ese momento, al poner sus bienes en orden, descubre entre los papeles del difunto, nada menos que el mencionado Libro Primero de Cabildos de Lima y sin demora lo entrega al alcalde, Luis Roca y Boloña.

Así volvió a su sitio el más importante documento de la historia de Lima, que continúa abierto ante nuestros ojos y en el que se halla la rúbrica de Pizarro, sinuosa, serpenteante y enmarañada como muchas partes de nuestra historia, y que nos traslada en un rapto alucinado a aquella época.

Lima es entonces un hermoso valle, una imagen idílica, como un retrato en sepia, que retrocede vertiginosamente, incluso hasta antes de que fuera la ciudad de los Reyes.

Es el embrujo de la historia, el poder de la mente o el olor de las actas apiladas. Pero la fugacidad se revierte, se convierte en un huerto de cemento y en un frondoso bosque de papel. El vergel desaparece. Estamos en el sótano otra vez.
Lima, 14 de enero de 2008
Suplemento Variedades, Diario El Peruano

viernes, 28 de diciembre de 2007

Los tenedores del poder




En la casa de Francisco Tudela tuvo que comerse chicharrón otra vez. Así lo requería la teatralidad populista del momento. Y mientras las bocas hacían su tarea, Fujimori tuvo el cuajo de decir que luego se iba a votar “en las elecciones, porque somos dos y el señor Toledo no se ha retirado”.

Por Roberto Ramírez

El olor del chicharrón nos dilató las fosas nasales. A las siete de la mañana la atención de la prensa estaba dirigida ala cogedor patio de la familia Tudela Gutiérrez, que ayer desayunó junto al presidente Fujimori y a sus hijas Keiko Sofía y Sachi marcela.
Pan, chicharrón, camotes, tamales, café, leche pie de manzana, jugo de naranja en abundancia, atiborraban dos mesas en la vivienda del ex canciller, ubicada en la avenida El Rosario, cerca de la cuadra seis de Camino Real en San Isidro.

Estaban presentes en el festín el primer vicepresidente Ricardo Márquez y su esposa Victoria Córdova de Márquez, quienes, al igual que las herederas del mandatario, vestían totalmente de negro.

La esposa de Francisco Tudela, Lucila Gutiérrez, se mostró en todo momento servicial con sus invitados. Las idas y venidas desde la cocina al patio las efectuaba también una joven que pasaba y repasaba los platos.

Sachi, al parecer, se sintió incómoda con la presencia de los reporteros que grababan a su hermana llevándose a la boca, con fruición, sin remordimiento, un enorme pan con chicharrón.

Fujimori quien vestía terno azul y una corbata amarilla, chillona, se percató del hecho y se paró a declarar inmediatamente, mientras los tenedores se desplazaban con habilidad y destreza.

La sonrisa dirigida a las coquetas cámaras de televisión era la misma de siempre y sus gestos denotaban su apetito electoral, su hambre de poder.

“Es un desayuno en base de pie de manzana que ha preparado mi hija Sachi, chicharrones que ha preparado la señora de Tudela. Lo ha comprado parece y el ingeniero Márquez fue a la panadería”, acotó el jefe del Estado, intentando bromear en esa fría mañana.

Después aseguró que Alejandro Toledo no se había retirado de la contienda, que él no era un solitario candidato, y que había una situación de indefinición por parte del líder de Perú posible.

“La elección no es de un solo candidato sino de dos, y el señor Alejandro Toledo no ha renunciado”, aseguró Fujimori defendiendo la validez de las elecciones, pese a la ausencia de los observadores.

Dijo que la ausencia de la misión de observadores no le quitaba ninguna validez al proceso y que estaba ampliamente probado (como los tamales que Márquez digería en ese momento) que existían todas las garantías del caso para unos comicios transparentes.

“Se trata de una elección justa. A la comunidad internacional le decimos: señores aquí en el Perú ha habido un proceso democrático con las reglas y (de acuerdo a) todos los estándares internacionales”, anotó, mientras las mandíbulas de sus acompañantes no dejaban de trabajar.

“Bien señores periodistas, después de este desayuno nos trasladaremos a los centros de votación”, dijo Fujimori para dar por terminada la conversación.

Los periodistas fuimos conminados a desalojar el ambiente para que la plancha presidencial pueda seguir degustando (pero ya sin testigos).

Afuera el frío matinal y un paquete de galletas de “vainilla” nos hacían compañía.

Una vez satisfechos los comensales de la casa del ex canciller fujimorista, se despidieron de la familia Tudela y abordaron rápidamente el Mercedes presidencial rumbo a la Escuela de Bellas Artes, donde le tocaba votar al mandatario.

Después la primera dama de la Nación llegó hasta el ministerio de Energía y Minas para emitir su voto. Hasta la puerta del local, ubicado en San Borja, fue llevado un grupo de revoltosos a fin que vitoreen, previo pago, el nombre de Fujimori.

Mientras gritaban queremos paz, golpearon a un ciudadano para arrancarle de las manos el diario LIBERACIÓN que portaba en sus manos y encajaron un certero puñete a quien esto escribe.

“Les pido por favor no sólo a los jóvenes sino a la población en general que acudan a votar y emitan un voto de conciencia. La instalación de las mesas se ha demorado un poquito, pero todo está saliendo conforme”, dijo la hija mayor del mandatario.

“Keiko está gorda y el pueblo tiene hambre”, musitó un joven ambulante que pasaba por allí.
Diario Liberación
Lima, lunes 29 de mayo de 2000

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Dreams


Todos tenemos sueños. El mío, creo, era poder comunicarme fluidamente con gente que tenga un idioma distinto al que uso. Todo el mundo, decía Hemingway, tiene necesidad de hablar con alguien. Pero ahora que el mundo se achicó, es necesario saber más de un idioma para poder encontrar a ese alguien con quien platicar. Inglés por ejemplo. El francés o el chino mandarín también sirven, el primero para el amor y el segundo para futuros negocios que podrían rozar nuestras puertas.

Descartando amor y business opté por el inglés. Los primeros ciclos was very easy. Pero cuando llegas al nivel intermedio tu práctica debe ser más esmerada si quieres lograr tus sueños de insertarse en los vericuetos de la mal llamada globalización.

El problema surge cuando tienes que dividir tu tiempo con el trabajo, otros estudios y otras obligaciones de carácter ineludible; con el aprendizaje de la nueva lengua. En eso estaba cuando llegué al segundo ciclo del nivel intermedio. Trabajando hasta la medianoche, llegando a casa cerca de la una de la madrugada, y con la obligación de, durmiendo apenas cuatro horas, levantarme tempranísimo para poder escuchar las cada vez más soporíferas clases de inglés. So later, again student. So sorry miss.

La fecha de mi examen final estaba fijada en mi mente como un alfiler que me aguijoneaba el cerebro a cada momento. La cara de crueldad de la miss me hacía recordar las películas de Klaus Kinski además de mis dolencias estomacales. Mis estudios de especialización y el trabajo pasaron a segundo plano. En la víspera del esperado examen llevé a mi oficina mis libros y mis apuntes y estuve allí dándole, a pesar del cansancio.

Present perfect simple. Cuando llegué a casa seguí, afanoso, con los libros hasta las 3 de la madrugada. Present perfect continuous. Podía sacar un 50, la nota máxima. Cuando me acuesto, un halo onírico me envolvió y así de entre mis sábanas poco a poco, como en cámara lenta, me fui viendo a mí mismo saliendo de mi casa, llegando al instituto, rindiendo mi examen y regresando a mi hogar y a mi cama con una sonrisa ganadora en mi rostro y volviendo a caer, despacio, en los brazos de morfeo. Zzzzzzzzz. Así con la satisfacción del deber cumplido, seguí durmiendo, tranquilo... hasta que, puta madre, me di cuenta que no me había levantado para nada, miré el reloj y tenía media hora de retraso.

No había tiempo para un regaderazo. Así nomás. Tomé un taxi, las luces rojas se hacían, segundo a segundo, más insoportables. Nunca había anhelado como ese día, el color verde del semáforo. Subí corriendo las escaleras y entré abruptamente al salón de clases, puse mi mejor sonrisa y le dije tímidamente a la miss, sorry, ¿can I..?. ¡NO!, she said. But... NO, NO, NO. (So sorry, so zorra).

Me estaba saliendo con un rollo aleccionador sobre la puntualidad delante de todos los alumnos que en esos momentos resolvían sus respectivos exámenes. Cortándole la palabra le di las gracias, me di media vuelta y, con un gesto de dignidad, me fui de allí, para siempre.

Acabo de repetir el segundo ciclo. I hate speak in English. It was enough. Sólo quería dar mi examen, sólo quería un poquito menos de intolerancia, sólo quería tratar de insertarme en los vericuetos de la mejor llamada mundialización, sólo necesitaba hablar con alguien. Pero ya me di cuenta que hay gente con la que no se puede platicar en ningún idioma. No voy a culpar a nadie y menos a la maldita de la miss. Creo que este angustioso episodio, finalmente fue suscitado por culpa de mis sueños. Y es que, en realidad, la vida es sueño y los sueños, sueños son.



That's all for today, good night
your friend, Bob.

Lima, julio de 2007

lunes, 17 de diciembre de 2007

Se necesita muchacha


Pocas medidas más eficaces para punzar conciencias que recurrir al arte. Volver a casa es una comedia que se estrenó en la Sala Alzedo. Escrita por Alonso Alegría, la obra tiene la particularidad de poseer en el elenco a actrices que tanto en la ficción como en la vida real desempeñan el mismo papel: trabajadoras del hogar.


Por Roberto Ramírez

Reclinada en una butaca, Kleny Youcate mira el escenario donde hace unos instantes interpretó a Julia, una joven y sufrida empleada. En el Olimpo de su memoria, retornan los aplausos. Sonríe. No puede creer cómo se atrevió a subir allí, cómo pudo actuar en esa obra, en ese proscenio inmenso, enchapado en madera y con tanta gente observándola mientras las luces le apuntaban.

Interiorizarse en su personaje fue fácil. Fluyó tan natural que incluso se animó a improvisar y agregar de su pimienta y su sal. Lo que más costó fue controlar esos inevitables nervios que hasta Dina Páucar, diosa del amor e icono de la superación, llegó a sentir alguna vez al subir a un escenario.

Hasta la prensa la abordó. Tuvo palabras de agradecimiento para la tenaz directora de la obra, Grace Eléspuru; para el dramaturgo Alonso Alegría; para Edith Matías, iniciadora de este noble proyecto que le permitió debutar nada menos que en la Sala Alzedo; para sus compañeros, con los que ensayó domingo a domingo durante seis esforzados meses, y para todo su público, que es a quien ella finalmente se debe.

Recostada en esa butaca, Kleny sigue mirando la soledad del escenario. Tiene que irse, mañana le espera un arduo día de trabajo.

PRIMER ACTO

La canción del grupo Ráfaga, esa que dice: "Maldito corazón, ya deja de llorar, ya no sigas sufriendo", suena porfiada mientras Julia (Kleny Youcate) y Rosa (Luz María Lino) conversan.

Julia desea volver a su tierra y poner un taller de bordado, hacer del ornamento una empresa, pero sus padres no quieren que deje su trabajo en Lima. Rosa, empleada audaz, decide ayudar, pero tiene que demostrar que Julia sufre. Que la señora de la casa, estentórea desde el amanecer, no habla sino grita y que el patrón, calentón e hiperactivo, no pierde tiempo para susurrarle, cada vez que puede, que aquel precepto divino que exhorta amar al prójimo tendría otra interpretación.

"El maltrato y el acoso son problemas frecuentes", dice Edith Matías, gerente de desarrollo social de la comuna capitalina.

Indica que su área cautela los derechos de estos jóvenes y por ello, junto con el Centro de Estudios Sociales y Publicaciones, acogen, mediante el Programa de Atención para Adolescentes que Trabajan, a chicos que necesitan apoyo.

En el escenario, acústico y etéreo, Rosa le propone a Julia intercambiar empleadores por un día.

FINAL

El equipo es conformado, además, por Eva Gutiérrez, Aulolia Roca, Graciela Quispe, Viviana Reyes, Diana Estofanero, Imelda Córdova, George Vásquez y David Cascamayta.

George interpreta al galán de Julia, un vividor, ducho en el asunto del subsidio. David hace el papel de empleador.

El público sigue atento. Rosa comprueba el maltrato, lo denuncia y logra que Julia vuelva a casa. La obra finaliza, el respetable ovaciona.

El elenco parece un solo cuerpo, un gran abrazo, un corazón que late apresurado. El llanto, como la emoción, es inevitable. Las cámaras enfocan la felicidad en sus rostros. Fueron lágrimas de alegría, dicen las actrices mientras, despacio, abandonan la sala.

Kleny se queda sola, se reclina en una butaca y sonríe. Desde allí mira aquel escenario donde, por sesenta minutos, se sintió inmortal.





Lunes, 17 de diciembre de 2007
Diario El Peruano
Revista Variedades / Pág. 15

viernes, 14 de diciembre de 2007

Nadie le hace caso a Luz Salgado


Iba a ser la primera conferencia de prensa de la presidenta encargada del Congreso, Luz Salgado. Sin embargo, con el régimen en picada, la prensa tenía otras prioridades. Aquí, la crónica de un desplante.


Desde hace mucho tiempo deseaba estar allí, sentada en ese sillón, en calidad de presidenta del Congreso de la República. Ya no respondería más como simple vicepresidenta.

Luz Filomena Salgado estaba lista para dar su primera conferencia de prensa como la flamante titular del parlamento nacional. Esta vez no estaba reemplazando en alguna sesión, a nadie. Ella era.

Luego de la reunión del Consejo Directivo efectuada en horas de la mañana, la legisladora salió rauda, acompañada de su personal de seguridad, rumbo a la sala en donde daría a conocer lo acordado en la referida reunión matinal.

Mientras subía, lenta y pausadamente, Salgado iba pensando en que las fotos, las cámaras y la atención de la prensa, estaría centrada únicamente en ella.

Tenía que informar que se había acordado utilizar la modalidad del voto secreto en la elección del nuevo presidente del Congreso a realizarse mañana.

También pensaba decir que la elección del titular del Congreso se obtendrá por mayoría e iba a anunciar las fechas en que se llevará a cabo la discusión del Proyecto de Ley del Presupuesto.

Informaría además que el Consejo Directivo recomendó a la Comisión de Constitución que dictamine cuanto antes el tema del distrito electoral.

Asimismo, informaría a la prensa nacional, que ella había invocado a los congresistas de las diferentes tiendas políticas que asistan a las comisiones de trabajo para que se aprueben los distintos proyectos de ley pendientes que no pudieron ser vistos hasta ahora, por falta de quórum.

Sin embargo, no diría nada acerca de la moción presentada por el congresista Jorge Chávez Sibina, para proceder con la vacancia de la presidencia de la República.

Estaría tranquila en ese sentido. Más que tranquila, confiada. Confiada en algunos parlamentarios de la oposición que señalaban que la moción de Chávez Sibina era una iniciativa personal.

Confiada en aquellos que manifestaban, con un estilo único de relacionista público de empresa cervecera, que “hay que evaluar”, que “hay que conocer primero el tenor de esta moción”.

Estaba dispuesta a decir que Rafaelito era un parlamentario a carta cabal, que era un rey y que Renovación era la agrupación más centrada, discreta y delicada de todo el recinto parlamentario y que siempre le gustó como narraba los partidos de fútbol, el señor Humberto Martínez Morosini. Arriba Perú y aquí no pasa nada.

En medio de sus meditaciones, Luz Filomena elucubraba sus respuestas sobre el repentino, sospechoso e inesperado viaje de su presidente a Brunei a una cumbre de ministros.

Caminaba lentamente a través de los pasillos del recinto legislativo, que tantas satisfacciones le había dado por muchos años.


Épocas de risas, agasajos, bonanza e impunidad total. Tiempos de cámaras, grabadoras, y medios de comunicación a su entera disposición.

Cuando llegó a la sala, no pudo evitar hacer una mueca de sorpresa y decepción. Apenas había dos fogosos periodistas que la esperaban con sus respectivas libretitas de apuntes.

Las cámaras y el periodismo en general andaban por otro lado, tras Susana Huguchi, que era noticia.

Filomena no lo podía creer. Nadie le había prestado la más mínima atención. Inmediatamente ordenó que se redacte una escueta nota de prensa conteniendo todo lo que tenía pensado decir.

Con rapidez se dirigió hacia su auto. Aduciendo una cita urgente, partió con rumbo desconocido, pensando tal vez, en medio de la vorágine limeña, que los tiempos, definitivamente, ya no eran los mismos.



Diario Liberación
Lima, año 2000.

Perreo del bueno


Una impresionante exhibición canina congregó hace poco a más de doscientos ejemplares de diferentes razas y nacionalidades en el Parque de la Muralla. Aquí una crónica que traerá cola.


Por Roberto Ramírez

Un ladrido ronco se oye en el malecón. Satán, un rottweiller negro como las tinieblas, desfila inquieto ante el jurado. El aplomo de Graf, su rival, cuatro años mayor, contrasta.

Por favor, déjate abrir el hocico, suplica desde la tribuna el colega José Arrieta, dueño de Satán, de apenas dos años.

Si no se deja lo descalifican, explica. El panorama es poco alentador y el periodista de gran olfato, intuye que el nerviosismo puede serle adverso a su perro.

Es que los jueces no aguantan pulgas. Califican todo: morfología, temperamento y actitud. No le puede faltar ni un diente (ni un canino), porque si no, lo excluyen del certamen. Eso daría rabia.

Hace un año Satán estuvo a punto de ser sacrificado. Luego de sufrir un accidente quedó muy mal y para evitarle el padecimiento se pensó en una especie de eutanasia.

Pero un largo proceso de rehabilitación así como los fervorosos rezos de su propietario hicieron el milagro. Un tiempo después Satán logró ser campeón. Gracias a Dios, dijo su dueño aquel día.


Encuerado

Exhibicionista, ajeno a normas sociales, el perro sin pelo del Perú pasea explícito ante la entusiasmada concurrencia.

Eliot pelito, ejemplar de esta especie que participa en la exposición organizada por el Kennel Club Peruano, institución que lleva el registro oficial de los perros de raza; no sabe que se le atribuye la capacidad de curar el asma.

Investigaciones refieren que este noble chucho, patrimonio nacional, genéticamente tiene un síndrome de hipoplasia ectodérmica. Posee piel cálida que al entrar en contacto con el cuerpo humano puede calentarlo. Esto ha sido base para atribuirle tal propiedad.

“El que dice que la felicidad no se compra es porque nunca se ha comprado un perro”, afirma Robert Ruiz, veterinario-filósofo que nos cuenta que muchos de estos canes llevan microchips del tamaño de granitos biocompatibles de arroz implantados bajo la piel, a fin de identificarlos electrónicamente.

Funciona, dice, como un portador de datos numéricos (como si fuera el código de barras de una bolsa de Rico-can comprada en un supermercado de Jesús María) y se introduce mediante un inyector, que empuja al chip.

Eliot pelito sale airoso en el evento y devuelve, como un broncodilatador, el aliento a su dueño.


Micción imposible

Annika, la yorkshire terrier, menea cadenciosa la cola e imperturbable camina ante la lujuria de un chihuahua. ¡Guau!, ladra el pequeño de erectas orejas, esperando tal vez encontrarla cuando ésta atraviese su ciclo estral.

Ella tiene pelo largo, colgante, parejo y un cuerpo bien proporcionado.

Pero la perfección estética, la belleza canina en todo su esplendor, se llama Y-Arabia de Belcan, una preciosa y erguida doberman de un año.

Es de líneas elegantes y tamaño mediano. “La imagen ideal”, dicen los conocedores.

Su dueño, el alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio la mira mientras el público aplaude emocionado.

Algunos asistentes se van a almorzar, otros improvisan un hot dog al paso y continúan en las graderías.

El sol es implacable. El chihuahua olisquea, mira a un lado, mira al otro y levanta una pata trasera. A escasos metros desfilan en medio de canicular sensación, los bóxers.

Ruiz arroja aserrín en el lugar de los hechos. No se enoja, dice que aquel que pueda distinguir la sonrisa de un perro, dejará de ser animal. Tequila, que es como fue identificado el chihuahua, parece sonreír.



Lima, 10 de Diciembre de 2005
Suplemento Variedades del Diario El Peruano